El socio de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, José García Aracil, escribe sobre la Ley de Apoyo a los Emprendedores, su Internacionalización y la implementación de ésta, realizando un análisis de la nueva Ley publicada en el BOE.

Recorte

Por José García Aracil

Al igual que los griegos usaron el Caballo como estrategia para penetrar en la Troya fortificada, el criterio de caja en el IVA puede ser un nuevo Caballo de Troya, pues al observarlo de lejos parece cumplir con todas las expectativas puestas en él por autónomos y pymes, pero su interior esconde un oscuro secreto. La Ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización, publicada en el BOE el pasado 28 de septiembre, incorpora a nuestro sistema fiscal el tan esperado criterio de caja. A partir de 2014, las pymes y autónomos que decidan acogerse de forma voluntaria a éste régimen no deberán adelantar a Hacienda el IVA de las facturas no cobradas, ni podrán deducirse el IVA soportado no pagado, es más, el cliente de éstos tampoco podrá deducirse el IVA soportado hasta que no lo pague. No se puede negar que la filosofía de la norma es buena. No obstante, su implementación no ha sido la más adecuada, no debemos quedarnos con su apariencia superficial, y debemos ver lo que esconde en sus "entrañas".

Por un lado, pymes y autónomos habrán de realizar un seguimiento de cobros y pagos para conocer cuándo declarar el IVA tanto repercutido como soportado, lo que supondrá un incremento de los costes administrativos. Por otro,  sus clientes estarán obligados, estén o no acogidos al criterio de caja, a llevar una doble contabilidad del IVA, una con el criterio del devengo como norma general y otra con el de caja. Y finalmente la Administración Tributaria, previsiblemente, realizará constantes inspecciones, tanto a unos como a otros, con el objetivo de verificar el cumplimiento del criterio de caja, con el consiguiente coste que supondrá atenderla y los riesgos que supone que Hacienda esté constantemente “tocando la puerta” de las empresas. En la práctica, el criterio de caja en el IVA logrará que nuestros clientes de los autónomos y pymes dejen de financiarse con el IVA de éstos, medida más que justa - nadie lo discute- , pero ¿quién asumirá el riesgo de perder un cliente porque a éste le resulte más sencillo y cómodo comprárselo a nuestro competidor?