Recientemente hemos tenido acceso a una resolución del Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC), de fecha 30 de octubre de 2013, aún no publicada, que, por primera vez, trata sobre la tributación para el beneficiario en su IRPF de las cantidades percibidas como compensación por el trabajo desarrollado en el hogar o para el otro cónyuge con motivo de la extinción del régimen económico matrimonial de separación de bienes por separación o divorcio.

Esta resolución establece que la compensación por trabajo en el hogar ha de tributar como un rendimiento del trabajo en sede de quien la recibe y deja claro, si bien no es el objeto de la resolución, que el criterio del Tribunal es que, en concordancia, el pagador podría reducir estas cantidades de la base imponible de su IRPF. En suma, en la práctica, viene a equiparar su tratamiento fiscal con el de la pensión compensatoria, aún y cuando reconoce que se trata de figuras diferentes.

El Tribunal rechaza expresamente que pueda tratarse de una ganancia patrimonial no sujeta a tributación (por el artículo 33, apartado 3, letra “d” de la ley del IRPF), como venía entendiendo la doctrina y la gran mayoría de la práctica profesional en este ámbito:

“En el presente caso, no cabe duda que estamos ante una ‘contraprestación o utilidad’ que deriva del ‘trabajo para la casa o para el otro cónyuge’ que ha desarrollado la interesada desde la fecha de celebración del matrimonio hasta la de separación, por así contemplarlo el artículo 41 del Codi de Familia, y así disponerlo el Convenio regulador aprobado por sentencia judicial, imponiéndose su calificación como rendimiento del trabajo, tal como se contempla en el acuerdo aquí recurrido, excluyendo su calificación como ganancia patrimonial, toda vez que ésta cede ante la calificación de la renta como rendimiento, del trabajo en este caso”.

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"Esta resolución establece que la compensación por trabajo en el hogar ha de tributar como un rendimiento del trabajo en sede de quien la recibe".

Las conclusiones del TEAC, entre otras cosas, desconocen la verdadera naturaleza y fundamento de esta figura y la reducen a una mera “contraprestación” o “utilidad” por un trabajo desempeñado para la casa o para el otro cónyuge. No descartamos, no obstante, que, a la vista de esta doctrina, la Dirección General de Tributos emita próximamente una contestación a una consulta vinculante en este mismo sentido.

Con todo ello, es de esperar que los órganos de inspección sean instruidos en el corto plazo para comprobar los ejercicios no prescritos (2009 y siguientes) de todos aquellos contribuyentes que puedan haber percibido cantidades por este concepto. Repárese en que, como punto de partida para estas posibles comprobaciones, el estado civil y el régimen económico-matrimonial son dos datos que se informan en la declaración del IRPF.

Lo que sí es evidente es que esta sorprendente resolución tendrá amplias repercusiones en nuestra práctica profesional y nos exige un análisis y conocimiento profundo de su contenido, tanto por los efectos perjudiciales que pueda suponer para algunos de nuestros clientes pero también en miras a las ventajas fiscales que pueden presentarse para otros muchos.

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