Llegamos al mes de abril, y con él se inicia el plazo para que las personas que residimos (fiscalmente) en España ajustemos nuestras cuentas con Hacienda a través de nuestro IRPF. En este sentido, pocas alegrías nos llevaremos. Paloma Fernández, asociada senior, nos lo cuenta.

Paloma Fernández-España

Por Paloma Fernández-España

En este sentido, en general pocas alegrías nos llevaremos, ya que la propia Administración ha adelantado que este año se prevé una disminución de las declaraciones a devolver del 1 por 100 y un incremento de en torno al 14 por 100 de las declaraciones a ingresar. El motivo se adivina fácilmente: subida de tipos a raíz del gravamen complementario aprobado para 2012 y 2013 (en principio) y desaparición de determinadas medidas que nos permitían aliviar la carga fiscal que soportamos en nuestra imposición directa. Todo ello, no obstante, sabiendo que desde la perspectiva del IRPF, lo bueno que tiene 2012 es que es mejor que 2013 pues, para este último año, las medidas aprobadas son todo menos “pro contribuyente” en términos generales.

Así vemos cómo en 2012 los tipos de gravamen aplicables a la escala general del Impuesto (la que grava las rentas del trabajo) se han visto aumentados considerablemente, llegando a oscilar sus tipos máximos, y según la Comunidad Autónoma, entre el 52 por 100 (caso de Madrid) y el 56 por 100 (caso de Cataluña). A estos efectos, si tenemos en cuenta que el tipo máximo de retención que el Reglamento permite aplicar sobre rendimientos del trabajo es precisamente del 52 por 100, se observa claramente que para determinadas rentas y en determinadas Comunidades Autónomas, lo ya ingresado vía retención es claramente insuficiente para cubrir la deuda a ingresar por este impuesto.

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"(...) la propia Administración ha adelantado que este año se prevé una disminución de las declaraciones a devolver del 1 por 100 y un incremento de en torno al 14 por 100 de las declaraciones a ingresar".

Algo similar puede ocurrir con las rentas que van a la base imponible del ahorro en 2012 (intereses, dividendos, plusvalías, etc.), donde el tipo oscila entre el 19 por 100 (hasta los primeros 6.000,00 euros) y el 27 por 100 (a partir de los 24.000,00 euros), siendo la retención máxima del 21 por 100. Así las cosas, las plusvalías por ventas de fondos (por ejemplo) habrán soportado una retención del 21 por 100 frente al 27 por 100 que pueden verse obligadas a tributar. Cierto es que dichas plusvalías pueden compensarse con minusvalías del mismo tipo, pero éstas últimas deberían ser lo suficientemente fuertes como para compensar los hasta 6 puntos de diferencia que separan la retención del tipo de gravamen, cosa que hasta ahora no ocurría.

Por otro lado, no olvidemos que a partir de 2013 sólo las plusvalías a más de un año irán a la base imponible del ahorro, y las generadas en un año o menos a la base imponible regular. Esto significa que las minusvalías pendientes de compensar existentes a 31 de diciembre de 2012 en la base imponible del ahorro (entre las que en 2012 pueden encontrarse las generadas a menos de un año), a partir de 2013 sólo podrán ser compensadas con las plusvalías que se incluyan en la citada base (ventas a más de un año, exclusivamente).

Por otro lado, para 2012 se produce la definitiva desaparición de la compensación fiscal por adquisición de vivienda con financiación ajena de la que disfrutaban los sujetos que hubiesen acudido a dicha sistema (financiar más del 50 por 100 del precio de adquisición de su vivienda) hasta el 20 de enero de 2006. Esta medida en la práctica supone reducir la deducción a aplicar por cada contribuyente que tuviese derecho a ella en unos 225 euros (pensemos en el caso de un matrimonio que tributa de forma separada, y ese importe se multiplicaría por dos de cara a la renta familiar, es decir, 450 euros menos). Todo ello sin olvidar que, en cualquier caso, el ejercicio 2012 fue el último en que se pudo acceder a la deducción por adquisición de vivienda habitual que definitivamente desaparece a partir de 2013, manteniéndose no obstante un régimen transitorio para quienes hasta 2013 gozaron del derecho a aplicar esta deducción.

Finalmente, y sin intención de desanimar demasiado al contribuyente, recordemos también que a partir de 2013 desaparece la deducción por aportaciones a cuentas ahorro-vivienda. Sin embargo, el generoso legislador fiscal permite a aquellos contribuyentes que hubiesen disfrutado de la deducción por este tipo de cuentas en ejercicios anteriores, y siempre y cuando a 31 de diciembre de 2012 no hubiese transcurrido el plazo de cuatro años desde su apertura, devolver al fisco las deducciones disfrutadas, eso sí, sin intereses de demora.

En fin, esperemos que efectivamente 2014 sea el año en que se inicie la recuperación y que con ello en un futuro las medidas fiscales traigan mejores noticias…¡¡FELIZ CAMPAÑA DE RENTAS!!

Photo credit: da:Bruger:Twid / Foter.com / CC BY-SALlegamos al mes de abril, y con él se inicia el plazo para que las personas que residimos (fiscalmente) en España ajustemos nuestras cuentas con Hacienda a través de nuestro IRPF. En este sentido, en general pocas alegrías nos llevaremos, ya que la propia Administración ha adelantado que este año se prevé una disminución de las declaraciones a devolver del 1 por 100 y un incremento de en torno al 14 por 100 de las declaraciones a ingresar. El motivo se adivina fácilmente: subida de tipos a raíz del gravamen complementario aprobado para 2012 y 2013 (en principio) y desaparición de determinadas medidas que nos permitían aliviar la carga fiscal que soportamos en nuestra imposición directa. Todo ello, no obstante, sabiendo que desde la perspectiva del IRPF, y como decía un conocido empresario valenciano en referencia a otros años, lo bueno que tiene 2012 es que es mejor que 2013 pues, para este último año, las medidas aprobadas son todo menos “pro contribuyente” en términos generales.

Así vemos cómo en 2012 los tipos de gravamen aplicables a la escala general del Impuesto (la que grava las rentas del trabajo) se ha visto aumentada considerablemente, llegando a oscilar sus tipos máximos, y según la comunidad autónoma, entre el 52 por 100 (caso de Madrid) y el 56 por 100 (caso de Cataluña). A estos efectos, si tenemos en cuenta que el tipo máximo de retención que el Reglamento permite aplicar sobre rendimientos del trabajo es precisamente del 52 por 100, se observa claramente que para determinadas rentas y en determinadas comunidades autónomas, lo ya ingresado vía retención es claramente insuficiente para cubrir la deuda a ingresar por este impuesto.

Algo similar puede ocurrir con las rentas que van a la base imponible del ahorro en 2012 (intereses, dividendos, plusvalías, etc.), donde el tipo oscila entre el 19 por 100 (hasta los primeros 6.000,00 euros) y el 27 por 100 (a partir de los 24.000,00 euros), siendo la retención máxima del 21 por 100. Así las cosas, las plusvalías por ventas de fondos (por ejemplo) habrán soportado una retención del 21 por 100 frente al 27 por 100 que pueden verse obligadas a tributar. Cierto es que dichas plusvalías pueden compensarse con minusvalías del mismo tipo, pero éstas últimas deberían ser lo suficientemente fuertes como para compensar los hasta 6 puntos de diferencia que separan la retención del tipo de gravamen, cosa que hasta ahora no ocurría.

Por otro lado, no olvidemos que a partir de 2013 sólo las plusvalías a más de un año irán a la base imponible del ahorro, y las generadas en un año o menos a la base imponible regular. Esto significa que las minusvalías pendientes de compensar existentes a 31 de diciembre de 2012 en la base imponible del ahorro (entre las que en 2012 pueden encontrarse las generadas a menos de un año), a partir de 2013 sólo podrán ser compensadas con las plusvalías que se incluyan en la citada base (ventas a más de un año, exclusivamente).

Por otro lado, para 2012 se produce la definitiva desaparición de la compensación fiscal por adquisición de vivienda con financiación ajena de la que disfrutaban los sujetos que hubiesen acudido a dicha sistema (financiar más del 40 por 100 de la adquisición de su vivienda) hasta el 20 de enero de 2006. Esta medida en la práctica supone reducir la deducción a aplicar por cada contribuyente que tuviese derecho a ella en unos 225 euros (pensemos en el caso de un matrimonio que tributa de forma separada, y ese importe se multiplicaría por dos de cara a la renta familiar, es decir, 450 euros menos). Todo ello sin olvidar que, en cualquier caso, el ejercicio 2012 fue el último en que se pudo acceder a la deducción por adquisición de vivienda habitual que definitivamente desaparece a partir de 2013, manteniéndose no obstante un régimen transitorio para quienes hasta 2013 gozaron del derecho a aplicar esta deducción.

Finalmente, y sin intención de desanimar demasiado al contribuyente, recordemos también que a partir de 2013 desaparece la deducción por aportaciones a cuentas ahorro-vivienda. Sin embargo, el generoso legislador fiscal permite a aquellos contribuyentes que hubiesen disfrutado de la deducción por este tipo de cuentas en ejercicios anteriores, y siempre y cuando a 31 de diciembre de 2012 no hubiese transcurrido el plazo de cuatro años desde su apertura, devolver al fisco las deducciones disfrutadas, eso sí, sin intereses de demora.

En fin, esperemos que efectivamente 2014 sea el año en que se inicie la recuperación y que con ello en un futuro las medidas fiscales traigan mejores noticias…¡¡FELIZ CAPAÑA DE RENTAS!!.