Recorte

Por José García Aracil

La pérdida de competitividad a corto y medio plazo en los sectores económicos españoles preocupan al Gobierno. Los datos del Instituto Nacional de Estadística evidencian que el esfuerzo inversor en actividades de I+D+i se redujo un 5,6% en 2012, última información disponible.

El Ejecutivo es consciente de que hay que superar esta tendencia y una de las vías adoptadas es la Ley de Emprendedores, publicada el 28 de septiembre. Se parte de la base de que el esfuerzo en I+D+i del sector privado en nuestro país se ha reducido, que es inferior al de los países de nuestro entorno y que el contexto de restricción presupuestaria lo debilita aún más. Para intentar salir de este círculo, se han abierto dos nuevas ventanas con las que oxigenar el maltrecho sector: por un lado, se pretende mejorar la aplicación práctica de las deducciones de I+D+i (Investigación, Desarrollo, Innovación tecnológica) y, por otro, estimular la utilización del gran desconocido tributario, el “Patent Box”.

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El 'Patent Box' es una de las más potentes ayudas fiscales existentes en nuestro ordenamiento tributario.

Mediante la primera modificación, el contribuyente puede proceder a aplicar la deducción sin quedar sometida a ningún límite, abriendo la posibilidad incluso a poder solicitar el abono de la misma en caso d e insuficiencia de cuota. Este incentivo podría dotar de liquidez a aquellas sociedades que inviertan hoy en I+D+i, y cuyos resultados se esperen a medio o largo plazo, pues permitirá recuperar parte de su inversión de forma inmediata con independencia del resultado de su liquidación. Sin embargo, nadie da “duros a cuatro pesetas”: a cambio exige un alto precio, dada la situación actual, es decir, un descuento del 20 % al importe inicialmente previsto de la deducción y el mantenimiento del empleo.

La segunda de las medidas aspira a dotar de mayor relevancia a una de las más potentes ayudas fiscales existentes en nuestro ordenamiento tributario, el denominado “Patent Box”. El renovado incentivo fiscal supondrá reducir en un 60% las rentas netas procedentes tanto de la transmisión como de la cesión del derecho de uso o de explotación de determinados activos intangibles (entre otros, patentes, know-how comercial, industrial,…) que hayan sido creadas al menos en un 25 % por el propio cedente, fruto del esfuerzo de su actividad innovadora. Asimismo, se ha abierto la posibilidad de solicitar a la Administración tributaria acuerdos previos sobre la calificación de los activos y sobre la valoración de los ingresos y gastos relacionados con los mismos.

Con el nuevo “restyling”, la Administración ha logrado proporcionar seguridad jurídica para la aplicación práctica del mismo, facilitando que el empresario tribute a un tipo efectivo del 12 % en todos los ejercicios, sin límite temporal, en que obtenga rentas en la explotación de sus activos intangibles. A todo ello habrá que añadir el ahorro que se podría aplicar en la fase de generación, es decir, el ahorro obtenido con la deducción por I+D+i, plenamente compatible con el “Patent Box”.

El empresario innovador no basará su actividad únicamente en base a estos incentivos fiscales. Pero una adecuada planificación del proyecto, junto con una adecuada valoración y calificación, facilitará al asesor fiscal lograr que su esfuerzo se vea recompensado con importantes ahorros fiscales.

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