Cuando escucho la expresión “oasis en el desierto” me viene siempre a la mente la imagen de un lugar que es una fuente de recursos en un entorno complicado. En la situación económica actual, las fuentes de financiación se han convertido en el “oasis en el desierto” de empresas y particulares y, por ello, el legislador español ha ido dando pasos encaminados a facilitar el acceso a las mismas.

 

Por Rebeca Rodríguez

Por Rebeca Rodríguez

 

Uno de los pasos que se han adoptado ha sido el nacimiento del Mercado Alternativo de Renta Fija (“MARF”) como una iniciativa encaminada a canalizar recursos financieros a un gran número de empresas solventes. Para ello, estas empresas han de emitir títulos de Renta Fija (e.g. bonos) que cotizarán en este mercado y que suscribirán los inversores hacia los que va enfocado el mismo (i.e. inversores cualificados). El MARF es un Sistema Multilateral de Negociación, esto es, un mercado alternativo, no oficial, similar a los que ya existen en algunos países europeos de nuestro entorno, en los que se flexibilizan los requisitos de acceso, lo cual no sólo facilita que se lleven a cabo las emisiones de los activos de renta fija, sino que las mismas tienen un coste menor al de los mercados oficiales.

Una de las cuestiones que puede facilitar o dificultar el éxito de este tipo de iniciativas es la existencia o no de retenciones a cuenta de los impuestos de los inversores que los suscriben. Por ello, en la mayoría de los casos, el legislador tributario ha incluido excepciones a la práctica de retenciones en las distintas leyes tributarias y, en particular, respecto de los activos que cotizan en los mercados secundarios oficiales. En este contexto, el legislador ha dado un paso más, y el pasado 31 de agosto de 2013 se publicó en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 633/2013, de 2 de agosto, por el que se modifican, entre otros, el Reglamento del Impuesto sobre Sociedades, aprobado por el Real Decreto 1777/2004, de 30 de julio. Tal y como explica el legislador en la Exposición de motivos de este Real Decreto, la modificación que se introduce en el Reglamento del Impuesto sobre Sociedades tiene por objetivo potenciar el MARF, impulsando su mejor funcionamiento. Para ello, se equipara el tratamiento fiscal de las rentas obtenidas por los inversores en el MARF y las del régimen general aplicable a los mercados secundarios oficiales y se suprime la obligación de practicar retención sobre las rentas obtenidas por los inversores que sean sujetos pasivos del Impuesto sobre Sociedades procedentes de activos financieros negociados en el citado mercado.

Esta medida es un paso adelante en facilitar la búsqueda de financiación, pero es deseable que el legislador no se quede aquí y también equipare este mercado con los mercados secundarios oficiales en el Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, para que aquellas personas físicas que son inversores cualificados y se planteen invertir en activos negociados en este mercado se beneficien del mismo tratamiento.