Comienza el 2014 y con él se consolida la reforma tributaria que la Diputación de Vizcaya empezó a gestar en diciembre de 2012. En este 2014, presentaremos nuestras primeras declaraciones del Impuesto sobre el Patrimonio al amparo de la nueva legislación y otras novedades.

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Por Begoña Segovia

Toca volverse loco con la valoración de las participaciones en sociedades no cotizadas. En junio de 2014 tendremos que haber diseccionado los balances de las sociedades en busca de ciertos activos  a los cuales se les aplicarán unas valoraciones próximas a las de mercado en sustitución de los valores netos contables que arrojan las cuentas anuales de las sociedades a declarar.

 La segunda de las reformas se concretó en la Norma de Medidas Antifraude aprobada a principios de 2013. Esta norma, entre otras medidas, incorpora la limitación a la deducción de aquellos gastos relacionados con los elementos de transporte y las  atenciones a clientes. En palabras de los propios responsables de las Haciendas Forales, las Diputaciones consideran razonable financiar a las empresas la adquisición de utilitarios pero no de descapotables,  4x4 o  yates de recreo. Por otro lado, las comidas o atenciones a clientes también verán limitada su deducibilidad, ¿otro golpe más para los restaurantes de cuatro tenedores en esta época de crisis…?

 Y ya, para finalizar el año y como colofón de fin de curso, el día 13 de diciembre (viernes 13, precisamente) se aprobaron las nuevas Normas Forales del Impuesto sobre la Renta, del Impuesto sobre Sociedades y del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

 En lo que respecta a la nueva Norma del IRPF, podría decirse que mantiene los pilares normativos de la regulación anterior pero con diversas modificaciones en muchos de los apartados de la liquidación del tributo.  En concreto, las modificaciones más destacables pueden resumirse en:

  • se eliminan ciertas exenciones en materia de rentas del trabajo (adiós a la no tributación del seguro médico privado...),
  • se limitan las exenciones aplicables a las indemnizaciones por despidos,
  • se rebajan las rentas plurianuales susceptibles de ser integradas con reducción,
  • se reforma considerablemente toda la regulación en materia de sistemas de previsión social.
  • se establece un nuevo sistema de cálculo de las ganancias patrimoniales. Los contribuyentes podremos liquidar nuestras ganancias patrimoniales sin tener que pasar horas buscando costes de adquisición recalculando splits, ampliaciones de capital liberadas, aplicación del sistema FIFO, etc. Ahora, siempre que el valor de transmisión no supere los 10.000 euros podemos saldar la cuenta con Hacienda con un cálculo tan sencillo como el 3% del valor de transmisión del activo enajenado.
  • y, como era de esperar, se incrementan los tipos de gravamen aplicables, tanto los correspondientes a la base general, hasta el 49%, como los aplicables a las rentas del ahorro, hasta el 25%.

En cuanto a la nueva Norma del Impuesto sobre Sociedades, parece que esta vez todos los agentes estamos de acuerdo en que la reforma del Impuesto sobre Sociedades sí ha sido de gran calado. Con esta nueva Norma del Impuesto sobre Sociedades el legislador foral se distancia no sólo de la regulación anterior del Impuesto sino que además lo hace en una dirección muy distinta a la tomada por el legislador de Territorio Común.

Lo cierto es que son muchos los cambios normativos recogidos en esta Norma, sin embargo, hay ciertas medidas que sin lugar a dudas precisan ser destacadas.

Probablemente, la medida con mayor transcendencia práctica sea la de la elección del método para eliminar la doble imposición. En la línea de lo que venían siendo las recomendaciones de la Unión Europea, el legislador foral opta definitivamente por eliminar la doble imposición a través del método de la exención, equiparando las inversiones nacionales e internacionales.

A través de este método, podrán dejarse exentas de tributación las plusvalías obtenidas por las sociedades en la transmisión de sus participaciones nacionales e internacionales, siempre que las mismas cumplan con una serie de requisitos.

 Por otro lado, y como medidas completamente novedosas, se podrían destacar la regulación de tres nuevos beneficios fiscales vinculados a la dotación de tres nuevas reservas especiales cuya dotación está orientada a la capitalización de las empresas, el incremento de sus fondos propios y el apoyo al emprendimiento.

Por último, y no por ello menos importante, nos quedaría referirnos a la nueva Norma del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en la que se suprime la exención de las herencias entre padres e hijos y cónyuges. Si bien es cierto que la tributación no es excesivamente gravosa, con una exención de 400.000 euros y un tipo de gravamen del 1,5%, no deja de ser menos cierto que con esta medida desaparece uno de los símbolos históricos de la fiscalidad foral. Pero bueno, seamos realistas, pensar que en materia tributaria algo puede llegar a ser para siempre roza lo naif, ¿no os parece?