¿Qué es el Direct Lending? Algo tan sencillo –o tan complejo- como un tipo de financiación especialmente cualificada por la naturaleza de la entidad prestamista, que es generalmente un fondo. Nuestro socio Fernando Navarro explica bien este concepto en el siguiente post.

FNAV

Por Fernando Navarro

La semana pasada se celebró en Madrid una jornada sobre Direct Lending en la que participamos activamente y que contó con una gran afluencia de asistentes. Bien pudo deberse a que, al ver la palabra “lending” y teniendo en cuenta la escasez de financiación en el mercado (no tanto porque no exista liquidez, que la hay, y mucha, sino porque se dosifica con cuentagotas), había quien asistía con la esperanza de encontrar alguna fórmula novedosa, atractiva y viable.

Y creo que fue así. A lo largo de toda la mañana se trataron diversos temas en relación con esta modalidad de financiación, que parece ha venido para quedarse.

¿Qué es el Direct Lending? Algo tan sencillo –o tan complejo- como un tipo de financiación especialmente cualificada por la naturaleza de la entidad prestamista, que es generalmente un fondo, una entidad no regulada ni sometida a supervisión ni, por ende, a la normativa que resulta de aplicación a entidades que sí lo están. Esto no supone que los fondos que hacen este tipo de operaciones no tengan una serie de procedimientos de control internos; los tienen, y en algunos casos no son pocos, pero al no estar sujetos a supervisión gozan de una agilidad que las entidades financieras tradicionales desgraciadamente no tienen. A esto hay que añadir que en España el marco normativo para este tipo de operaciones es especialmente flexible: no hay restricciones ni limitaciones de ningún tipo para el desarrollo de esta actividad financiadora, a diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno, muy especialmente en Francia, con sus Banking Monopoly Rules.

 No se trata de pensar que es un oasis en el árido desierto de la financiación, pero por lo menos servirá como cantimplora.

No se trata de pensar que es un oasis en el árido desierto de la financiación, pero por lo menos servirá como cantimplora.

Lo anterior, sumado a una buena seguridad jurídica, tanto en lo transaccional como en lo contencioso, hacen que España sea un buen lugar para el desarrollo de esta actividad por fondos que en su mayoría son extranjeros y que cada vez se acercan a nuestro país con más interés y menos recelos.

Tampoco, no obstante, debe pensarse que el Direct Lending es la panacea y que va a solucionar los problemas de las empresas sustituyendo toda la deuda bancaria tradicional, pensar eso sería poco realista, pero es un magnífico complemento a ese otro tipo de deuda, y los bancos lo ven habitualmente con buenos ojos, máxime cuando la financiación así obtenida va destinada a un proyecto concreto.

Algunas preocupaciones que asaltan a las empresas son el coste de este tipo de financiación y cómo se instrumenta. Ciertamente, no es la opción más barata, y hay que pensar que la retribución de los financiadores se articula normalmente a través de varios elementos: un tipo de interés variable construido como EURIBOR más un margen; un componente PIK, un upside vinculado a determinadas magnitudes económicas o financieras relativas a la evolución de la situación del financiado o de su grupo y unas opciones de compra o call warrants que pueden liquidarse por diferencias o con entrega de acciones o participaciones y que hacen que este tipo de instrumentos se vean como híbridos, toda vez que pueden conllevar en última instancia una participación en capital o la obtención de una rentabilidad vinculada a ella.

La arquitectura contractual y de garantías para implementar este tipo de operaciones no es necesariamente más compleja que la utilizada en una financiación de corte más tradicional, por lo que no debería constituir la mayor preocupación de los financiados, si bien hay que estar habituado a ella.

Se trata, en fin, de una alternativa que va a verse cada vez más en el mercado como complemento a otras fórmulas de financiación más tradicionales, lo que va a dinamizar el mercado y a permitir a las empresas contar con otra vía de consecución de fondos, lo que va resultarles de gran ayuda en estos tiempos de sequía. No se trata de pensar que es un oasis en el árido desierto de la financiación, pero por lo menos servirá como cantimplora.

 

Photo credit: Images_of_Money / Foter / CC BY