Esta pregunta, que se hacían la mayoría de los medios de comunicación, no es lo que nos preocupaba a la mayoría. Los que nos dedicamos a trabajar en el ámbito tributario nos quedamos con ganas de más, pero parece que todo se ha dejado para el informe y recomendaciones del grupo de expertos designado por el Gobierno para la reforma fiscal.

Dejando al margen el IVA y la fiscalidad de las empresas, sobre las que nada se dijo, salvo la tarifa plana en las cotizaciones al empleo fijo, nos centraremos en las dos únicas menciones fiscales puestas sobre el tapete, y que afectan al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

La primera de ellas, anunciada a bombo y platillo, es que los asalariados que perciban menos de 12.000 euros al año no pagarán por el IRPF, beneficiándose, tal y como ha manifestado el Ministerio de Hacienda, sobre un millón y medio de ciudadanos.

Papel y boli en ristre he calculado lo que pagaría un asalariado, casado, sin hijos que gane 12.000 euros, en 2012 y lo que pagará en 2015. En ambos casos no pagaría IRPF. Algo me falla. Y si el asalariado es padre o madre de un hijo mayor de edad pero menor de 25 años, que convive con él. En este caso se ahorraría 166 euros. Si se beneficiará el asalariado mondo y lirondo, no casado y sin hijos, que se ahorrará unos 620 euros. La rebaja debe ser bienvenida, pero no debemos echar las campanas al vuelo.

La segunda de las medidas anunciadas beneficiará a todos los contribuyentes del IRPF, y más a los que tengan descendientes, ascendientes o personas con discapacidad, a su cargo. Los mínimos personales y familiares, los que el legislador considera que representan mínimos vitales, se incrementarán, lo que supondrá un ahorro, según palabras del propio Presidente del Gobierno, para 12 millones de ciudadanos.

En cualquier caso, que no se nos olvide, estas medidas entrarán en vigor el 1 de enero de 2015, y venimos de un incremento del 0,75% al 7% del IRPF para todos los contribuyentes desde el 2012, aunque la promesa es que esos 12 millones de ciudadanos volverán a tipos de gravamen del 2011.

¿Quién ganó? ¿Quién perdió? Nos da igual. Lo fundamental es que ganen los ciudadanos.