Los procesos de regularización realizados en el marco de la reciente amnistía fiscal han supuesto la “aparición” ante los ojos de la Hacienda Española de multitud de activos que hasta el momento se encontraban fuera de su radar.Por ello, como complemento a las normas de regularización, la propia autoridad fiscal ha establecido nuevas obligaciones de información relativas a los activos situados en el extranjero.