La racionalización de los horarios ha sido objeto de debate durante los últimos días después de que la Ministra de Empleo, Fátima Báñez, hiciera alusión a la necesidad de llegar a un pacto de Estado entre representantes de empresas y trabajadores sobre este tema durante su comparecencia ante la Comisión de Empleo y Seguridad Social en el Congreso. Pero, ¿cuál sería el potencial impacto de esta reforma en las relaciones laborales?

El objetivo de esta regularización horaria es conseguir unos usos del tiempo que mejoren la productividad, competitividad y calidad de vida en términos que permitan conciliar mejor la vida laboral con la vida personal y familiar. Para ello, además del cambio de huso horario, va a ser necesario incidir en los horarios escolares, en la programación de televisión, radio y espectáculos, así como en el horario laboral.

En este sentido, una de las prioridades de la reforma pasará por flexibilizar las relaciones de trabajo. Para ello, en primer lugar, se pretende poner fin a la jornada laboral partida para pasar a la jornada continuada: adelantar el horario de entrada y reducir el tiempo destinado a la comida a mediodía para poder salir antes del trabajo. Asimismo, y en la medida de lo posible, deberá poder facilitarse al trabajador la elección de su jornada diaria, pudiendo escoger su hora de entrada y salida en función de sus necesidades o fomentando el uso de las bolsas horarias, de manera que, sin modificar la duración total de la jornada, el trabajador pueda optar por reducirla cuando le resulte oportuno y recuperar esas horas por medio de una ampliación de jornada posterior. Todavía está por ver cómo esta nueva tendencia va a conjugarse con la obligación de registro de la jornada diaria que impone la normativa laboral y controla la Inspección de Trabajo.

La búsqueda e implantación de métodos de trabajo flexibles es otro de los aspectos de gran trascendencia. En este sentido, será necesario fomentar aún más el teletrabajo, método que supone, entre muchas otras ventajas, el ahorro en tiempos muertos en desplazamientos, y que presenta múltiples retos para el Derecho Laboral, especialmente en materia de Seguridad y Salud. Asimismo, resultará recomendable fomentar otros métodos como el rendimiento por objetivos, que atienden más al resultado y permiten a los trabajadores escoger su método de trabajo, reflejando su compromiso en los beneficios para la empresa y no en las horas que permanece en su puesto de trabajo.

Además de facilitar la conciliación entre la vida laboral y la vida privada de los trabajadores, según los expertos, con estas medidas se conseguiría un mayor índice de satisfacción entre los empleados, mayor motivación y mejora del clima laboral, que debería comportar, sin necesidad de trabajar más horas sino mejor, un aumento de la productividad.

Y con el aumento de productividad se pretende reducir la necesidad de realizar horas extraordinarias, así como minorar el absentismo laboral. Además, con estas medidas se retendrá el talento con mayor facilidad, sin olvidar otras ventajas como la posibilidad de ahorrar en costes energéticos. Y por último, se espera que el hecho de compactar las jornadas comporte que, de ser necesario cubrir otros turnos, se generen nuevos puestos de trabajo.

Llegado a este punto, ¿cómo se conseguirá implantar estas medidas? Por el momento, la Ministra ha aludido a la necesaria colaboración por parte de todos los agentes sociales.

Como vías para lograr la implementación de estas medidas, podemos destacar dos. La primera vía, directa, mediante pactos sectoriales entre las instituciones implicadas y, fundamentalmente, consiguiendo que las partes involucradas en la negociación colectiva vayan introduciendo estas medidas en los convenios colectivos.La segunda, indirecta, mediante reducciones en determinados impuestos o proponiendo incentivos no monetarios a las empresas que cumplan tales medidas, así como otorgando acreditaciones de calidad a las empresas como beneficio a la hora de participar en concursos públicos.

Si bien es cierto que para conseguir una profunda racionalización del tiempo son necesarias medidas de alcance nacional, el papel de las CCAA es también fundamental. A modo de ejemplo, los horarios de comercio son competencia autonómica, por lo que es necesario su colaboración en esta iniciativa. Por el momento, Catalunya cuenta ya con un movimiento popular que ha sido capaz de presentar una Propuesta de Ley que cuenta con el apoyo de todas las fuerzas políticas del Parlament, por lo que los primeros cambios parecen estar más cerca que nunca.